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No todo emprendedor logra convertirse en una persona exitosa. Lo digo por experiencia. Desde joven fui valiente en los negocios y en la aventura de crecer, pero mis fracasos siempre fueron mayores a mis triunfos.

Por mucho tiempo le eché la culpa a todas las personas que estaban a mi alrededor y a cuanta condición pareciera desventajosa. Creía que tenía todo para ser un ganador: la juventud, la salud, la ambición, la inteligencia y los recursos. Todo menos buena suerte.

Hasta que un día comencé a sospechar que no se trataba de mala suerte y que mi falta de éxito se debía a un factor más objetivo. Así, tuve que hacer un alto en mi carrera y revisarme. Tomarme un tiempo para determinar donde se encontraban las fallas de mis proyectos, no solo profesionales, sino también personales. No pueden imaginar mi sorpresa al darme cuenta que el problema era yo mismo y mi forma de ser.

Alarmado, comencé a buscar ayuda para cambiar mi forma de ser y de ver al mundo. Y entre todas las opciones posibles, encontré una que resulto ser la mejor, la que cambió mi vida y me impulsó a ser un hombre exitoso y feliz. Se llama PNL, y es una técnica basada en el programa neurolingüística del cerebro para modificar el comportamiento.

En la Escuela Superior de PNL aprendí como modificar mi comportamiento, copiando el de las personas altamente exitosas. Me enseñaron a optimizar mis comunicaciones y relaciones interpersonales, de forma que jugaran a mi favor en el ámbito profesional y humano; a detectar cuales aspectos de mi personalidad eran beneficiosos, con el fin de utilizarlos intencionalmente en el logro de metas; así como a autoanalizarme y tener plena conciencias de mis fortalezas y mis debilidades.

En poco tiempo cambie de tal manera, que muchos me decían que parecía otra persona. Los negocios que tenía y que estaban prácticamente en bancarrota comenzaron a fluir hacia números positivos y mis socios aumentaban exponencialmente. Ahora atiendo decenas de llamadas al día de personas interesadas en reunirse conmigo y emprender proyectos juntos.

Esta nueva faceta exitosa de mi vida tampoco fue fácil de manejar, ya que no estaba acostumbrado. Así, que volvía la Escuela Superior de PNL quienes me orientaron sobre cómo podía formar equipos de trabajo productivo cambiando mis creencias falsas y disfuncionales sobre los socios y alejando de mis todos esos paradigmas negativos que me hacían fracasar.

Nadie es exitoso de nacimiento, porque el éxito es una elección de vida. Si tú eres de aquellos que ya tomó esa decisión y quieres vivir esta experiencia, la Escuela Superior de PNL es para ti.

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